Mi Aventura de ser Maestra.

Para empezar, es cierto que al principio cuando decidí afrontar el reto de ser maestra, mis actividades (planear una clase para posteriormente impartirla, estar frente al grupo) las realizaba con cierto miedo por la inseguridad que tenía ya que les mencionaba anteriormente que nunca había pasado por mi mente dedicarme a la Docencia (y ahora es lo que más me gusta y satisface), como menciona Esteve, tenía temor a que algún estudiante me preguntara algo que desconociera y al no poder contestar adecuadamente quedara en evidencia ante el grupo, gracias a Dios nunca paso esto, pero siempre esa angustia existió por lo menos en los dos primeros años de dedicarme a la docencia, hoy en día debido a la experiencia que he adquirido (a través del ensayo y error, a mi intuición y a capacitación que he recibido) en estos casi diez años de ser maestra, la angustia y el miedo se han transformado en responsabilidad, alegrías y nuevos retos que soy capaz de afrontar ya que se que a mi alrededor cuento con grandes personas (compañeros y estudiantes) que me han brindado su amistad y apoyo incondicional, haciendo que crezca y me desempeñe como una buena Maestra a pesar de carecer de fundamentos pedagógicos, lo cual para mi es una de las satisfacciones más grandes que he tenido, porque me ha permitido ayudar también a las personas que me rodean.
Como menciona Esteve, me considero una maestra de Humanidad, ya que siempre trato que los conocimientos ha desarrollar en cada una de las diferentes asignaturas que imparto a través del proceso enseñanza-aprendizaje (ahora apoyándonos con las Secuencias Didácticas y el Desarrollo de Competencias), puedan ser aplicados por los estudiantes en su vida cotidiana y no solo los vean como conocimientos aislados sin ningún sentido. Me viene a la mente la actitud que mis estudiantes toman hacia las Ciencias exactas (matemáticas, física y química) ya que están predispuestos porque las catalogan como materias difíciles, por lo regular al iniciar el primer semestre cuando me presento ante el grupo y les comento que la asignatura que imparto es Química, una pregunta muy característica de los alumnos es ¿Para que me sirve la química? y yo relajada y tranquila embozando una sonrisa les contesto: ¡La Química eres tu y todo lo que te rodea! teniendo como respuesta inmediata la atención y el interés de los estudiantes, como menciona Esteve y estoy de acuerdo que siempre hay que inducir a los jóvenes por medio de la motivación a mantener el interés en cada una de las asignaturas para que realmente tengan un aprendizaje significativo y sobre todo sean capaces de analizar y reflexionar sobre diversos temas, con lo cual podrán tomar decisiones en cualquier momento de su vida.
Otro tema que en donde comparto el mismo punto de vista que Esteve, y que me llamo mucho la atención, es el relacionado con el hecho de que algunos profesores siempre imparten la clase de la misma forma volviendo su trabajo diario en una monotonía sin ningún matiz, yo pienso que debido a que los estudiantes son únicos e irrepetibles no puede ser que una clase sea idéntica a la otra (aunque sea la misma asignatura) debido a que los jóvenes tienen diversas actitudes, habilidades y conocimientos, por lo cual simplemente el ambiente es irrepetible en cada aula y por lo tanto las actividades planeadas se pueden ir modificando según lo requiera el grupo.
Creo también que una función básica como maestro y que debemos de fomentar es la Creatividad de los jóvenes, ya que esta es fundamental en el desarrollo de una clase para que sea dinámica y divertida, logrando por consiguiente captar la atención y el interés de los estudiantes. Para lograr esto es indispensable que los jóvenes utilicen diferentes materiales didácticos y no solo láminas o el pizarrón (pueden llevar a cabo representaciones, juegos, etc.) en donde se pueda dar una retroalimentación y así aclarar dudas sobre los temas vistos.
Es muy cierto que nosotros como maestros tenemos que usar un lenguaje adecuado para comunicarnos con los estudiantes para facilitar el proceso de aprendizaje significativo, en ocasiones los muchachos comentan que X o Y maestro no sabe explicar y por lo tanto no procesan la información de forma correcta, y es un poco extraño porque de los maestros que más experiencia tienen (tanto en la industria como en la docencia) son los presentan más problemas para comunicarse de forma adecuada con nuestros educandos, teniendo como consecuencia lógica un mal proceso de enseñanza-aprendizaje, viéndose reflejado en el alto índice de reprobación.
En cuanto a la disciplina, es cien por ciento comprobable que si un maestro trata con cordialidad y respeto a los estudiantes, estos darán el mismo trato al profesor, en mi caso como lo había comentado anteriormente trato de ser amiga de mis alumnos, lógicamente poniendo ciertos limites, para lograr una mayor empatía entre ambas partes, ya que esto es necesario para crear un ambiente de confianza y por ende el trabajo desarrollado en clase es mas enriquecedor, ya que los jóvenes participan activamente favoreciendo con esto su aprendizaje significativo. En el caso contrario, si un profesor llega a un salón en un plan autoritario sin mediar con los jóvenes en ciertos aspectos, pueden existir conflictos que a la larga el ambiente en el aula sea tenso y desagradable para ambas partes, con lo que no es posible obtener resultados buenos en ningún aspecto de la formación de los estudiantes.
Por último ratifico que el ser Maestra es un gran orgullo, ya que he tenido un sin fin de satisfacciones, principalmente la relación que tengo con mis muchachos, así como el grato sabor de boca que me deja el reencuentro con algún exalumno que me recuerda con gran afecto, mencionando que he dejado huella en su vida debido a la actitud que tengo como maestra (exigente, pero tolerante, y sobre todo una buena amiga) y creo que esto es algo trascendental para cualquier persona.
Gracias. Guadalupe Flores.

Para empezar, es cierto que al principio cuando decidí afrontar el reto de ser maestra, mis actividades (planear una clase para posteriormente impartirla, estar frente al grupo) las realizaba con cierto miedo por la inseguridad que tenía ya que les mencionaba anteriormente que nunca había pasado por mi mente dedicarme a la Docencia (y ahora es lo que más me gusta y satisface), como menciona Esteve, tenía temor a que algún estudiante me preguntara algo que desconociera y al no poder contestar adecuadamente quedara en evidencia ante el grupo, gracias a Dios nunca paso esto, pero siempre esa angustia existió por lo menos en los dos primeros años de dedicarme a la docencia, hoy en día debido a la experiencia que he adquirido (a través del ensayo y error, a mi intuición y a capacitación que he recibido) en estos casi diez años de ser maestra, la angustia y el miedo se han transformado en responsabilidad, alegrías y nuevos retos que soy capaz de afrontar ya que se que a mi alrededor cuento con grandes personas (compañeros y estudiantes) que me han brindado su amistad y apoyo incondicional, haciendo que crezca y me desempeñe como una buena Maestra a pesar de carecer de fundamentos pedagógicos, lo cual para mi es una de las satisfacciones más grandes que he tenido, porque me ha permitido ayudar también a las personas que me rodean.
Como menciona Esteve, me considero una maestra de Humanidad, ya que siempre trato que los conocimientos ha desarrollar en cada una de las diferentes asignaturas que imparto a través del proceso enseñanza-aprendizaje (ahora apoyándonos con las Secuencias Didácticas y el Desarrollo de Competencias), puedan ser aplicados por los estudiantes en su vida cotidiana y no solo los vean como conocimientos aislados sin ningún sentido. Me viene a la mente la actitud que mis estudiantes toman hacia las Ciencias exactas (matemáticas, física y química) ya que están predispuestos porque las catalogan como materias difíciles, por lo regular al iniciar el primer semestre cuando me presento ante el grupo y les comento que la asignatura que imparto es Química, una pregunta muy característica de los alumnos es ¿Para que me sirve la química? y yo relajada y tranquila embozando una sonrisa les contesto: ¡La Química eres tu y todo lo que te rodea! teniendo como respuesta inmediata la atención y el interés de los estudiantes, como menciona Esteve y estoy de acuerdo que siempre hay que inducir a los jóvenes por medio de la motivación a mantener el interés en cada una de las asignaturas para que realmente tengan un aprendizaje significativo y sobre todo sean capaces de analizar y reflexionar sobre diversos temas, con lo cual podrán tomar decisiones en cualquier momento de su vida.
Otro tema que en donde comparto el mismo punto de vista que Esteve, y que me llamo mucho la atención, es el relacionado con el hecho de que algunos profesores siempre imparten la clase de la misma forma volviendo su trabajo diario en una monotonía sin ningún matiz, yo pienso que debido a que los estudiantes son únicos e irrepetibles no puede ser que una clase sea idéntica a la otra (aunque sea la misma asignatura) debido a que los jóvenes tienen diversas actitudes, habilidades y conocimientos, por lo cual simplemente el ambiente es irrepetible en cada aula y por lo tanto las actividades planeadas se pueden ir modificando según lo requiera el grupo.
Creo también que una función básica como maestro y que debemos de fomentar es la Creatividad de los jóvenes, ya que esta es fundamental en el desarrollo de una clase para que sea dinámica y divertida, logrando por consiguiente captar la atención y el interés de los estudiantes. Para lograr esto es indispensable que los jóvenes utilicen diferentes materiales didácticos y no solo láminas o el pizarrón (pueden llevar a cabo representaciones, juegos, etc.) en donde se pueda dar una retroalimentación y así aclarar dudas sobre los temas vistos.
Es muy cierto que nosotros como maestros tenemos que usar un lenguaje adecuado para comunicarnos con los estudiantes para facilitar el proceso de aprendizaje significativo, en ocasiones los muchachos comentan que X o Y maestro no sabe explicar y por lo tanto no procesan la información de forma correcta, y es un poco extraño porque de los maestros que más experiencia tienen (tanto en la industria como en la docencia) son los presentan más problemas para comunicarse de forma adecuada con nuestros educandos, teniendo como consecuencia lógica un mal proceso de enseñanza-aprendizaje, viéndose reflejado en el alto índice de reprobación.
En cuanto a la disciplina, es cien por ciento comprobable que si un maestro trata con cordialidad y respeto a los estudiantes, estos darán el mismo trato al profesor, en mi caso como lo había comentado anteriormente trato de ser amiga de mis alumnos, lógicamente poniendo ciertos limites, para lograr una mayor empatía entre ambas partes, ya que esto es necesario para crear un ambiente de confianza y por ende el trabajo desarrollado en clase es mas enriquecedor, ya que los jóvenes participan activamente favoreciendo con esto su aprendizaje significativo. En el caso contrario, si un profesor llega a un salón en un plan autoritario sin mediar con los jóvenes en ciertos aspectos, pueden existir conflictos que a la larga el ambiente en el aula sea tenso y desagradable para ambas partes, con lo que no es posible obtener resultados buenos en ningún aspecto de la formación de los estudiantes.
Por último ratifico que el ser Maestra es un gran orgullo, ya que he tenido un sin fin de satisfacciones, principalmente la relación que tengo con mis muchachos, así como el grato sabor de boca que me deja el reencuentro con algún exalumno que me recuerda con gran afecto, mencionando que he dejado huella en su vida debido a la actitud que tengo como maestra (exigente, pero tolerante, y sobre todo una buena amiga) y creo que esto es algo trascendental para cualquier persona.
Gracias. Guadalupe Flores.
1 comentario:
Hola compañera,reciba saludos desde Tijuana, B.C., leí sus peripecias sobre su búsqueda de trabajo en la industria y de como fue que llegó a la docencia y quiero decirle que desgraciadamente todavía existe en nuestro País esa situación machista, algo similar me ocurrió a mi en la industria azucarera, y a pesar de ser hija de trabajador obrero de ese ingenio y con una matricula de registro de escalafón, me negaron la entrada por ser MUJER. Pero a pesar de que el refrán dice que "nadie es profeta en su tierra", sentí coraje y tristeza al analizar el porqué de su acción.
Pero quiero decirle que creo que ellos perdieron a una GRAN MUJER, que ahora formará y transformará muchas vidas para su País y no solo productos en serie.
Atentamente: América Cynthia Salas Wilson.
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